Leo con tristeza, en Espoiler, que de unos meses para acá, se ha venido una huelga de guionistas en los Estados Unidos. ¡Que se jodan los yanquis! Pues va a ser que no; si se joden ellos, todos nos jodemos por igual.
La fábrica de series ha cerrado su labor, ya que la materia prima –las buenas historias- se han agotado. Por supuesto, aún quedan productos que la fábrica –que siempre va adelantada en producción- ha guardado, es decir, la cosa no es tan grave por ahora. Sin embargo, en unas semanas más, comenzaremos a sentir la escasez.
El buen Hernán recomienda optar por lo viejo y bueno, por aquellas series de antaño que nos sacaron de la depresión en su momento, pero la verdad es que yo no sé como podré pasar las malos días sin el sarcasmo de House, la problemática existencial de Dexter y mucho menos, soportaré que Lost tarde en llegar (de regreso en la cuarta temporada) más de lo esperado.
¿Qué haremos, pues, sin los guionistas? ¡Armémonos en huelga contra la huelga!
Esta es noticia vieja, de cuanto menos una semana. Me sorprende que no haya tenido mucha difusión entre los blogs mexicanos, pues es una nota curiosa y, por qué no, polémica.
De entrada, al visitar la web de Carlos Slim, noto el aire formal. Mi lado geek no me deja sino criticar el diseño. Peca en cuanto a los estándares, no es dinámico y carece de muchos detalles básicos: buscador, direcciones amigables, metatags, etcétera. Sin embargo, la información está bien organizada y los colores no están tan mal.
Lo más importante, sin embargo, es el contenido. Me resultó muy interesante la semblanza de Slim, quien a propósito (me consta que ya lo sabrán, pero lo diré de todas formas) es oficialmente el hombre más rico del mundo. También fue conmovedor e inspirador su texto Carta a los jóvenes.
No obstante, me parecieron confusas algunas de las cuestiones de la sección de preguntas y respuestas. En especial esta sobre el futuro de la economía mexicana. Si alguien entiende eso, que me lo explique por favor.
De cualquier forma, sea que admires a Slim (yo admiro su capacidad de emprender) o que directamente lo odies (algo que me parece injusto y apresurado), vale la pena pasarse unos minutos por su web.
Bastante se ha dicho de la película de Los Simpsons. Muchos fanáticos la esperaron por meses, otros se decepcionaron al saber que las voces no serían las “originales” (en Latinoamérica) y armaron un boicot.
Hay opiniones de todos los colores; gente que la fue a ver al cine y quedó fascinada, y gente —como yo— que prefirió descargarla (para evitarse el efecto de verla en pantalla grande, y de paso apoyar al boicot) sintiendo una decepción al ver el capítulo más largo de los Simpsons. Porque eso es lo que Los Simpsons (la película) es: un capítulo muy largo.
Con esto defino de una vez mi respuesta. No, no vale la pena ir a ver Los Simpsons. Antes de verla, pensaba que algún giro inesperado ocurriría en la vida de los Simpsons, que las bromas iban a ser diferentes, que sería una película de la cual hablaríamos a nuestros hijos. El final de una época, pues. Pero nada fue como yo esperaba.
Por supuesto que hay momentos divertidos. No era para menos, son Los Simpsons. Pero al final de cuentas, la fórmula de la trama es la misma (¡spoilers!): Homero hace una estupidez, el pueblo y su familia la pagan, surge un viaje místico por encontrar una solución, el asunto se complica aún más (por más estupideces de Homero) y al final, Homero salva el día y pese a que él fue quien provocó todo, queda como héroe.
Para terminar, un screener del momento más gracioso de Los Simpsons. El cerdo araña.
PD: Perdonen, pero acá en México a Homer le llamamos Homero. Cuestión de doblaje.