¿Vale la pena ir a ver la película de Los Simpsons?
Bastante se ha dicho de la película de Los Simpsons. Muchos fanáticos la esperaron por meses, otros se decepcionaron al saber que las voces no serían las “originales” (en Latinoamérica) y armaron un boicot.
Hay opiniones de todos los colores; gente que la fue a ver al cine y quedó fascinada, y gente —como yo— que prefirió descargarla (para evitarse el efecto de verla en pantalla grande, y de paso apoyar al boicot) sintiendo una decepción al ver el capítulo más largo de los Simpsons. Porque eso es lo que Los Simpsons (la película) es: un capítulo muy largo.
Con esto defino de una vez mi respuesta. No, no vale la pena ir a ver Los Simpsons. Antes de verla, pensaba que algún giro inesperado ocurriría en la vida de los Simpsons, que las bromas iban a ser diferentes, que sería una película de la cual hablaríamos a nuestros hijos. El final de una época, pues. Pero nada fue como yo esperaba.
Por supuesto que hay momentos divertidos. No era para menos, son Los Simpsons. Pero al final de cuentas, la fórmula de la trama es la misma (¡spoilers!): Homero hace una estupidez, el pueblo y su familia la pagan, surge un viaje místico por encontrar una solución, el asunto se complica aún más (por más estupideces de Homero) y al final, Homero salva el día y pese a que él fue quien provocó todo, queda como héroe.
Para terminar, un screener del momento más gracioso de Los Simpsons. El cerdo araña.
PD: Perdonen, pero acá en México a Homer le llamamos Homero. Cuestión de doblaje.
